Corazón Coraza

Porque te tengo y no
porque te pienso
porque la noche está de ojos abiertos
porque la noche pasa y digo amor
porque has venido a recoger tu imagen
y eres mejor que todas tus imágenes
porque eres linda desde el pie hasta el alma
porque eres buena desde el alma a mí
porque te escondes dulce en el orgullo
pequeña y dulce
corazón coraza

porque eres mía
porque no eres mía
porque te miro y muero
y peor que muero
si no te miro amor
si no te miro

porque tú siempre existes dondequiera
pero existes mejor donde te quiero
porque tu boca es sangre
y tienes frío
tengo que amarte amor
tengo que amarte
aunque esta herida duela como dos
aunque te busque y no te encuentre
y aunque
la noche pase y yo te tenga
y no.

Benedetti.

68

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Apenas él le amalaba el noema, a ella se le agolpaba el clémiso y caían en hidromurias, en salvajes ambonios, en sustalos exasperantes. Cada vez que él procuraba relamar las incopelusas, se enredaba en un grimado quejumbroso y tenía que envulsionarse de cara al nóvalo, sintiendo cómo poco a poco las arnillas se espejunaban, se iban apeltronando, reduplimiendo, hasta quedar tendido como el trimalciato de ergomanina al que se le han dejado caer unas fílulas de cariaconcia. Y sin embargo era apenas el principio, porque en un momento dado ella se tordulaba los hurgalios, consintiendo en que él aproximara suavemente sus orfelunios. Apenas se entreplumaban, algo como un ulucordio los encrestoriaba, los extrayuxtaba y paramovía, de pronto era el clinón, la esterfurosa convulcante de las mátricas, la jadehollante embocapluvia del orgumio, los esproemios del merpasmo en una sobrehumítica agopausa. ¡Evohé! ¡Evohé! Volposados en la cresta del murelio, se sentían balpamar, perlinos y márulos. Temblaba el troc, se vencían las marioplumas, y todo se resolviraba en un profundo pínice, en niolamas de argutendidas gasas, en carinias casi crueles que los ordopenaban hasta el límite de las gunfias.

FIN

Rayuela, de Julio Cortázar.68

El loco soy yo

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¿Qué te puedo pedir, que no te rindas?

Que no consientas que el fuego se apague.

Que no te humilles traicionándote a ti mismo.

Que no vayas donde va la gente.

Que te mantengas firme.

¿Si te invitan a mentir?, no mientas.

¿Si te invitan a robar?, no robes.

¿Si te invitan a matar?, no mates. No te manches las manos.

No dejes que te parten de tu camino.

Este tiempo pasará. Tarde o temprano conseguiremos salir del agujero y vendrán días mejores.

No desesperes. Todo pasa y al final sólo el amor cuenta.

Permanece puro… y firme, para que no tengas que avergonzarte de ti mismo cuando la luz venga a las tinieblas.

 

Jesús Quintero

Looper

looper

[Cid wakes Joe as he sits watch outside the house, he sneaks Joe into the house]

Cid: Tell me if you hear her coming.

[in the kitchen, Cid has pulled apart a collection of his toys

and is rewiring them into a makeshift communication device]

Joe: What are we doing here?

Cid: Communication.

[he shows Joe the signal]

Cid: But I need to make it stronger.

Joe: And how do we do that?

Cid: Bigger battery.

Joe: Smart.

Cid: Do you kill people?

Joe: Uh…let’s say I kill people.

Cid: With your gun?

Joe: Uh-huh. What you want a gun like mine?

Cid: Yeah.

Joe: What are you gonna do with it? Pole vaulting? It’s bigger than you.

Cid: Stop bad things from happening.

Reflexión sobre la literatura

rflexion
Leer es un acto de rechazo en los tiempos que corren. Es rebeldía, inconformismo, ganas de ir más allá de la frontera donde la mayoría se queda. Es renuncia y es compromiso con una forma de pensar y de vivir por lo tanto que no es la que aparece en los cuentos infantiles de final feliz que adorábamos. Participamos de la literatura con personajes melancólicos, conflictivos, inadaptados sociales como nosotros (¿alguien recuerda a algún personaje literario que sea feliz y no resulte caricaturesco?). No leemos literatura para ser felices. No leemos para solucionarnos la vida. No leemos a los grandes clásicos solo por aprender. Leemos por placer; adoramos meternos en la piel de personajes indisciplinados e inconformistas que sufren y lloran porque es lo que nosotros mismos somos al fin y al cabo; terminamos identificándonos con ellos y haciendo nuestra su experiencia.
Buscamos la crítica, el análisis, meternos en otras identidades y darles la mano a personajes que a veces odiamos y a veces amamos y respetamos, pero que siempre despiertan de cualquier manera nuestra curiosidad lo suficiente como para tenernos horas sentados en una misma posición estoicamente inalterable. Pero, ¿quién dijo que ser crítico es bueno? ¿Lo bueno no es aprender a conformarse, vivir de forma sencilla y simple, dejándonos llevar por las circunstancias, sin difíciles debates morales ni grandes conflictos existenciales que persiguen al hombre desde el primero de ellos? ¿Por qué perseguimos la infelicidad?
Irene C.

The road not taken

ipadtwo

Two roads diverged in a yellow wood,
And sorry I could not travel both
And be one traveler, long I stood
And looked down one as far as I could
To where it bent in the undergrowth;

Then took the other, as just as fair,
And having perhaps the better claim,
Because it was grassy and wanted wear;
Though as for that the passing there
Had worn them really about the same,

And both that morning equally lay
In leaves no step had trodden black.
Oh, I kept the first for another day!
Yet knowing how way leads on to way,
I doubted if I should ever come back.

I shall be telling this with a sigh
Somewhere ages and ages hence:
Two roads diverged in a wood, and I—
I took the one less traveled by,
And that has made all the difference.

Robert Frost.